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jueves, 28 de enero de 2016

LAS NONAS


NONAE
Siguiendo con Macrobio, el pontifex minor declaraba el número de días que tenían que transcurrir hasta la nonas porque, después de la luna nueva, los campesinos debían de acudir a la ciudad para que el rex sacrorum les informara de las causas de las ferias y de qué tenían que hacer a lo largo de ese mes.
De ahí que algunos piensen que la palabra nonae proviene de que ese día e el “comienzo de una nueva observación”; o del número nueve, por haber sido este el espacio de tiempo entre las nonas y los idus.
Varrón viene a dar también la etimologías de “nueva” y “nueve”; y la explicación es la misma, L.L.VI.28.
San Isidoro, op.cit., 33,14: “Las nonas se llaman así nundinae. Las nundinae son reuniones o mercados públicos”.

LAS KALENDAS


KALENDAE

Como algo curioso mencionemos que las calendas de junio son llamadas vulgarmente “Kalendas fabarias” porque en este mes las habas maduras se ofrecen en las ceremonias religiosas.
KALENDAE IUNIAE FABARIAE VULGO VOCANTUR QUIA HOC MENSE ADULTAE FABAE DIVINIS REBUS ADHIBENTUR. Macrobio, De Saturnalibus I, 12, 33

Macrobio nos hace una descripción del ritual que se seguía. Un pontifex minor era el encargado de observar la aparición de la luna nueva e, inmediatamente después de haberla visto, lo comunicaba al rex sacrificulus y conjuntamente ofrecían un sacrificio. A continuación el mismo pontífice convocaba al pueblo (calare =vocare) cerca de la Curia Calabra y comunicaba cuántos días debían transcurrir desde las calendas a las nonas. Según fuesen éstos, cinco (quintana) o siete (septimana), repetía igual número de veces el verbo griego καλῶ.
Este verbo significa “llamo”, y de él provienen los nombres de kalendae y curia Calabra (83).
Varrón, L.L.VI, 27, nos dice que el primer día de cada me se llama Calendae porque los pontífices en estos días anuncian en el Capitolio, en la Curia Calabra, si las nonas van a caer en el cinco o en el siete, mediante esta fórmula “Dies te quinque calo Iuno covella” (Para G. Dumézil el epíteto “covella” es oscuro, y cree poco probable que sea cava luna, como sostiene Latté).
En Plutarco, Cuestiones Romanas, 24, la desaparición y ocultación de la luna se llama calendas porque todo lo oculto y secreto es “clam”; y “celari”, el ocultarse.
Según San Isidoro, hay quienes creen que Kalendae deriva de “colere” (celebrar), pues los antiguos celebraban los inicios de todos los meses, como hacían también los hebreos. (Etim. V.33.13)

¿Cómo dividían el día?



Sabemos que los romanos dividían el día en horas diurnas y nocturnas, pero se ignora a partir de cuándo. Plinio (82) opina que la medida del tiempo en horas se introdujo en Roma tardíamente, y prueba de ello es que en las XII Tablas sólo se habla del nacimiento y del ocaso del sol. Años después se añadió el término medio día, siendo el ujier de los cónsules el encargado de anunciarlo cuando se veía el sol entre la tribuna de los oradores (Rostra) y la Grecostasis; y, cuando éste se había ocultado entre la columna Menia y la prisión, era el punto de referencia para indicar que era la hora última. Para Varrón esta tarea correspondía al pretor.
Las horas diurnas eran doce y se iniciaban con la prima lux, hora prima-las seis de la mañana aproximadamente-secunda, tertia etc. hasta llegar a la duodecima, la última, que coincidía con el solis occasus. Las nocturnas se dividían como las diurnas o -copiadas de las guardias de la vida militar- las componían cuatro vigilias de tres horas cada una. La vigilia prima venía a ser las seis de la tarde; la cuarta acabaría a las seis de la mañana. En Cicerón, Ad Att.IV, III, 5: “Haec ego scribebam hora noctis nona”. Y Plinio, N.H.II, LXXVII (LXXXI): “Cursor Philonides tertia noctis hora remensus est saepius”.
Los griegos utilizaban la hora para medir el día desde época muy temprana. Ya, en el VI a.C., se hablaba de un reloj llamado sciothericon cuya invención se atribuye a Anaxímenes de Mileto , según cuenta Plinio.
En Roma su uso fue unos dos siglos más tarde. El primero que introdujo el reloj solar
en la urbe fue Lucio Papirio Cursor en el 293 a.C.Posteriormente, Marco Valerio Mesala, en el 263, colocó sobre una columna el primer reloj público hasta que, aproximadamente un siglo más tarde, lo sustituyó por otro mejor el censor Quinto Marcio Filipo. Por último, en el 595 de la fundación de Roma, Escipión Nasica mediante un reloj de agua estableció igual número de horas para el día y para la noche (81).
Vitruvio menciona distintos tipos de relojes que suelen recibir el nombre acorde con la figura que tienen. Aparecen hemyciclium, scaphe, pelecinon, conus, pharetra, etc. y el anaphoricus que es un reloj de invierno. En general son de sol, con algunos de agua. Vegecio, autor del IV d. C., nos dice que, para evitar que las vigilias de los soldados no sobrepasaran las tres horas, se guiaban por la clepsidra (De re militari, III, 8).
Veamos la división que del día nos hacen distintos autores:
Varrón Censorino Macrobio
Media nox Mediae noctis inclinatio
Gallicinium Gallicinium
Conticinium Conticinium Conticinium
Ante lucem Diluculum
(Diluculum primum)
Ad meridiem A mane ad meridiem

Meridies Meridies Tempus occiduum
De meridie

Suprema Suprema suprema
Vespera Vesper

Crepusculum Crepusculum
Luminibus Prima fax
accensis
Concubium Concubia

Nox intempesta Intempesta Intempesta
Ad mediam noctem

Como podemos observar, en Varrón los espacios son de más duración. San Isidoro fracciona el día en tres partes:mane, meridies et suprema. Y la noche, en siete: vesper, crepusculum, conticinium, intempestum, gallicinium, matutinum, diluculum. (Etim. V.30.13 y 31.4).
El día natural suele ser el tiempo que hay desde que nace el sol hasta que se pone; y noche, desde el ocaso hasta que nace. Día civil es la suma del día natural y de la noche. Intentemos averiguar la correspondencia cronológica de esta división:
Gallicinium: es el momento en el que comienzan a cantar los gallos.
Conticinium: cuando dejan de hacerlo.
Ante lucem (diluculum): cuando es de día sin que haya salido el sol.
Mane (secundum diluculum): cuando se ve ya la luz del sol.

Ad meridiem: “antes del mediodía”
Meridies: “el mediodía”
De meridie: “después del mediodía”.
Suprema: momento que sigue a la puesta del sol.
SOLIS OCCASUS SUPREMA TEMPESTAS ESTO”, se lee en la Ley de las XII Tablas.
Vespera: momento que precede a la aparición de una estrella denominada vesperugo, verperum, hesperon.
Crepusculum: vocablo que para muchos significa “dudoso” porque no se puede afirmar si aún es de día o si ya es la noche.
Concubium, intempesta, etc, puede ser plena noche. Son momentos indefinidos, difíciles de precisar. Así, en otra carta de Cicerón a Ático, aparece “bene mane”; y en Ovidio, cuando nos cuenta el jocoso chasco que se llevó Fauno al confundir a Hércules con Onfale, lo sitúa en “noctis erat médium”.

¿Cómo fechaban los romanos?




Los puntos de referencia para la cronología de los años eran:
a) El de la fundación de Roma, 754 a.C. (A.U.C. Ab Urbe Condita)
b) El de la expulsión de los reyes, 509 a. C. (P.E.R.= Post Exactos Reges)
c) El de los epónimos de los cónsules (Consulibus...)
Para la de los meses -sus nombres y número de días ya lo hemos visto- tenían tres fechas claves dentro de cada mes: Kalendae, Nonae, Idus.
Las Kalendae se correspondían con el día primero de cada mes; las Nonae y los Idus, con el 5 y el 13 de todos los meses, a excepción de marzo, mayo, julio (quintilis) y octubre en los que las Nonae pasaban al 7; y los idus, al 15.
En todos los manuales que hojeemos se nos dirá que los romanos para datar los días del mes tenían en cuenta:
a) Las tres fechas claves.
b) El día anterior y posterior a las mismas.
  1. Los restantes días no incluidos en los apartados anteriores.

Vamos a ver la explicación más detalladamente:
a) Si se trata del día correspondiente a cualquiera de las tres fechas claves se ponen éstas en ablativo acompañadas del nombre del mes adjetivado también en ablativo o genitivo, aunque generalmente aparecen las abreviaturas K. o Kal. Para las kalendae; Non.;para las Nonas; Id., para los Idus. Así, en cualquier carta de Cicerón aparecerá “Scr. Romae K. Ian. (Id. Febr.)”= Scripta Romae Kalendis Ianuariis (Idibus Februariis).
b) si se trata del día anterior o posterior a las fechas claves, se utilizan los adverbios PRIDIE (o POSTRIDIE) seguido del nombre de la fecha en acusativo: Suetonio, Calig. 90.”Caesar natus est pridie Kal. Sept. “En Cicerón , Pro Sulla, 52, en vez de postridie, aparece “posterum diem nonarum novembrium”.

  1. En los demás días del mes hay que fijarse en fecha clave, ambos inclusive. El número resultante se pone en ablativo del numeral ordinal acompañado del ablativo die, a continuación la preposición de acusativo ANTE seguido del nombre de la fecha clave en acusativo y el nombre del mes también en acusativo o genitivo: “Die VII ante Idus octobres (u octobris)”, es el 9 de octubre. Pero más tarde la preposición ANTE pasó a encabezar la expresión de la fecha dando lugar a que todos los demás nombres se pusieran en acusativo. De esta forma el 9 de octubre sería “ante diem VII Idus Octobres”.

Es corriente la supresión de la preposición “ante”. Así, Suetonio nos da la fecha de la muerte de Tiberio: 16 de marzo (“Obiit XVII Kal. Ap. “). Eso es lo que se suele estudiar, ¿pero…fechaban así realmente? Hagamos algunas consideraciones.

Para Macrobio “die pristino”, “priore” y “pridie” significan lo mismo, es decir, “día anterior”. También para San Isidoro. En César y en Suetonio aparecen pristini diei y pristinae noctis (día anterior y noche anterior). (79)

Se sabe que “prior,-ius” es ”que va delante, primero de dos, precedente, etc.” Partiendo de aquí, si observamos atentamente, veremos que los romanos empleaban el mismo sistema para los apartados b) y c) ya mencionados. En el c) se nos dice que para fecharlos se cuentan los días que median entre el día que vamos a datar y el día de la fecha clave, ambos inclusive. Por ejemplo, para los días 5,13 o 30 de octubre los romanos escribían “el día tercero”= a.d. III (Non. Oct.; Id. Oct.; Kal. Nov.). En cambio, para los días 6,14 y 31 del mismo mes, aunque, por lógica, al faltar un día menos, esperamos “segundo”=a.d. II (Non. Oct.Id. Oct.;KAl. Nov.)
Satiricón XXX “III et pridie Kalendas Ianuarias C. noster foras cenat”
¿A qué es debido esto? Bajo mi punto de vista, lo que ocurre es que, para contar los días de los meses, en la serie de los ordinales se pasa, sin que sepa el motivo, -¿superstición tal vez?-, de tertium a pridie omitiendo el ordinal secundum. Y en el cómputo, al haberse silenciado este ordinal, la serie de números ordinales sucesivos ha ido corriendo un lugar; el que sería segundo, recibe el nombre de tercero; el tercero, el de cuarto; y así, hasta llegar al nombre del último que es el décimo nono.
La deducción, según esto, es que “nosotros”-para que nos salgan “las cuentas”- al no haber observado el salto de tertium a pridie, sí tenemos que contar ambos inclusive, pero los romanos no lo hacían.
No obstante, en Cicerón, de sus ¿novecientas treinta y una cartas?, hay tres dirigidas a Ático, con la fecha ante diem II kal.; pero siempre va ésta acompañada de la correspondiente nota en la que aparecen como lecturas de otros códices a.d. V k. Y pridie Kal. En lugar de a.d. II kal. (80).
Pasemos, ahora, a intentar averiguar cómo se fechaba el mes intercalar. De nuevo hay que acudir a las cartas de Cicerón: “...a.d. V k. Intercalares priores”; y en otra, “a.d. Quintum Terminalia”. Ambas son del 708 y 704 a.u.c. Respectivamente. La primera es de un mes intercalar cuyo cómputo sería el 20 de febrero. La segunda carta sería del 19 de febrero. En esta última cabe destacar que el punto de referencia no son las calendas de marzo, como es habitual, sino las Terminalia (81).

En relación con el párrafo anterior, cabe preguntar si, ya que las calendas se especifican con intercalares, habría que utilizar también la misma expresión para las nonas y los idus. Cabe suponer que sí. Puede que haya otras cartas fechadas en un mes intercalar, pero no he encontrado ninguna.
Macrobio, después de dar la fecha precisa en la que se realizaba la intercalación, añade que los cinco días que quedaban del mes de febrero se colocaban tras ella. Puede hacerse una nueva pregunta relacionada con estos cinco días: ¿Habría que poner tal vez a.d. VI, V, etc., Kal. Mart. Post intercalationem o post mensem intercalarem?

miércoles, 27 de enero de 2016

REFORMA DE JULIO CÉSAR

REFORMA DE JULIO CÉSAR

         Ya se ha hecho mención de cómo los pontífices no efectuaban la intercalación a su debido tiempo, sobre todo por motivos políticos. Esta falta de regularidad motivó que no hubiera coincidencia entre los meses y las estaciones. El otoño  cae en verano, se lee en una carta de Cicerón a Atico (X, 17). Y Suetonio, Caes., 40: “Ni el tiempo de la siega cae en verano, ni el de la vendimia en otoño”.  Neque messium feriae aestate neque vendemiarum autumno conpeterent.

         Al entrar de nuevo en vigor la Lex Domitia, abolida por Sila, fue César elegido Pontifex Maximus en el 63 a.C. tras la muerte de Metelo Pío. Sin embargo la reforma no la emprendió hasta el 46 a.C., año de su tercer consulado y primero de M. Aemilius Lepidus. Lo que indica que hasta entonces las intercalaciones continuaron sin un orden fijo (71).

         En la correspondencia de Cicerón destacan dos cartas fechadas en el 703 de la fundación de Roma en las que muestra una gran inquietud respecto a la intercalación: “No lo olvides, procura por ti mismo y por medio de todos nuestros amigos, especialmente por Hortensio, que mi año en este cargo dure según lo establecido sin que se decrete nada nuevo. No sé si, además, pedirte que luches para que no se haga ninguna intercalación. Pero no me atrevo a imponerte esta carga. De cualquier manera insiste en lo del año” (72).

         En la segunda: “Hagamos votos todos los días para que no se prolongue el año” (73).
Quinto togam puram liberalibus (17 marzo) cogitabam dare; mandavit enim pater. Ea sic observabo quasi intercalatum non sit.
                                                                           Cicerón, Att. VI, 1, 12
“Pienso entregar la toga blanca a Quinto en la fiesta de  Liber (17 de marzo); pues así me lo encargó su padre. Lo tendré en cuenta como si no hubiera mes intercalar.

         Ambas son de la misma fecha. En ese año Cicerón se encuentra de procónsul de Cilicia, y César lleva ya varios años de pontífice.

         Inició la reforma intercalando entre noviembre y diciembre dos meses  con un total de 67 días –33 y 34 respectivamente-, a pesar de que en ese año se había hecho ya una intercalación de 23 días en el mes de febrero. De esta manera el “annus confusionis ultimus” fue de 443 días, según Macrobio; de 445, según Censorino.

         Para evitar que se  repitieran los errores del pasado, suprimió el mes intercalar, y al año civil de 355 días le sumó 10 ¼ días, adecuándolo así al año solar. Esta adición quedó repartida entre los meses de 29 días de la manera siguiente: enero, agosto, diciembre, tomaron dos días, abril, junio, septiembre y noviembre, uno; a febrero lo dejó con igual número de días “para que la religión no se indispusiera con los dioses infernales”.
         Respecto al ¼ de día que faltaba ordenó César que los sacerdotes intercalaran un día cada cuatro años en el mes y fecha donde antes se intercalaba un mes: “ante quinque ultimos Februarii dies”. Y Censorino: “Post Terminalia intercalaretur”. A este día se le dio el nombre de bisextus. Y desde este año –desde el cuarto consulado de César- los años reciben el nombre de “julianos” (74).

         El bisiesto era considerado por los romanos como nefasto, y la influencia, según algunos supersticiosos, se extendía a todo el año. De ahí el “Non plantem hoc anno vineam qui bisextus est”. Aug. Epist. 55, 13.
“Id bissextum Caesar censuit nominandum”Macrobio, Sat. 1, 146
“ideo bissextus dicitur quia bis VI kal. Martii habet Februarius” Dionisio Exyg.  Pasch. 16
         En el libro XXVI de Rerum Gestarum Libri XXXI, amiano Marcelino nos cuenta cómo  Valentiniano I no se dejó ver en cierta  ocasión “porque era un día intercalar de febrero de un año bisiesto que él sabía que entre los romanos era de mal augurio”.
         Como nota curiosa podemos mencionar – como nos cuenta macrobio en el capítulo IX- la estatua de Jano representando la medida del año: aparece sosteniendo en la mano derecha el número 300; y en la izquierda, el 65. Plinio nos describe también otra estatua del dios con el mismo número en la derecha; pero en la izquierda, el 55. Probablemente una estatua será anterior -y la otra posterior- a la reforma.
         Volvamos a la reforma. ¿Quiénes fueron  los encargados de hacer los estudios astronómicos para llevar a cabo estos cambios? Según Macrobio, César contó con la ayuda del escriba Marco Fulvio; Plutarco asigna esta tarea a los filósofos y matemáticos contemporáneos de César; Plinio la atribuye a Sosígenes.
         Ovidio también nos la describe en los versos 161-165 del libro III de Fastos.
161 IIle moras solis, quibus in sua signa rediret,
162 traditur exactis disposuiise notis.
163 Is decies senos tercentum et quinque diebus
164 iunxit et e pleno tempora quarta die
165 hic anni modus est, in lustrum accedere debet.  Ovidio, Fastos III,160-165

Es tradición que él (César) había establecido con datos exactos la tardanza del sol para regresar a sus propios signos. A los trescientos cinco días sumó sesenta y la cuarta parte de un día completo. Esta es la medida de un año, debe añadirse a un lustro.


         Sabemos en qué meses fueron insertados los días que equiparaban al año civil con el solar para que fuera este el que rigiera. Pero no se ha dicho en qué lugar dentro de cada uno de los meses. Veamos.
Como los ritos de las nonas y los idus ya estaban fijados, no los quiso colocar antes de esas fechas ni tampoco ponerlos inmediatamente detrás de los idus para no cambiar las fechas de los días feriados. Entonces, una vez pasados estos, los distribuyó de la siguiente manera:
         Para Enero, los días 29 y 30 quartum et tertium kalendas februarias.
Para Abril, el 29: tertium Kalendas Maias
Para Junio, el 29: tertium Kalendas Iulias
Para Sextilis (Agosto), el 29 y el 30:quartum et tertium kalendas septembres.
Para Septiembre, el 29: tertium kalendas octobres
Para noviembre, el 29: tertium kalendas Decembres
Para diciembre, el 29 y el 30: quartum et tertium Kalendas Ianuarias

Fue voluntad de César que los días añadidos fuesen fastos, y estableció que ninguno fuese nefasto ni comicial para no dar a los magistrados la ocasión de aumentar su ambición. Esta reforma se hizo mediante un edicto.

“Pues, por eso, intercaló los nuevos días hacia finales de cada mes, donde encontró el término de todas las fiestas del mes y además anotó como fastos los días añadidos para dar mayor libertad a los procesos judiciales; y de los días añadidos no sólo no señaló ninguno como nefasto sino que ni siquiera como “comicial” para que la intercalación no aumentara la ambición de los magistrados.

Nam ideo novos dies circa finem cuiusque mensis inseruit, ubi finem ómnium quae in mense erant reperit feriarum adiectosque a se dies fastos notavit, ut maiorem daret actionibus libertatem,et non solum nullum nefastum sed nec comitialem quemquam de adiectis diebus instituit, ne ambitionem magistratuum augeret adiectio.

                                               Macrobio Saturnales, I,14,12-13


         La intercalación había que hacerla al final de cada cuatro años y antes del inicio del quinto; pero los sacerdotes cometieron el error de efectuarla cada tres años,ya que la realizaban al comenzar el cuarto año (75).

         Este  fallo en la intercalación ocasionó que se sumaran doce días, en lugar de nueve a lo largo de los treinta y seis años que duró el error. Plinio y Macrobio nos dicen que, una vez descubierto éste, Augusto ordenó que no se hiciera la intercalación durante doce años para borrar la diferencia de tres días que había y, transcurrido este  periodo, se volviera a efectuar la intercalación de acuerdo con lo establecido por Julio César. Según Amiano Marcelino, en la obra mencionada, Octavio Augusto quitó a los pontífices la facultad de hacer la intercalación, y ordenó que este calendario se gravara en bronce para conservarlo a perpetuidad.
         Tras la reforma, quintilis y, más tarde, sextilis cambiaron sus nombres por Iulius y Augustus respectivamente.
         Non quintilis veni in Puteolanum. Postridie iens ad Brutum in Nesidem haec scripsi. Sed eo die quo veneram cenanti Eros tuas litteras. Itanc? “Nonis Iulis”? Di hercule istis!...Sed stomachari totum diem licet. Quicquamne turpius quam Bruto “Iuliis”? Nihil Vidi. Redeo ad meum igiturΕΤEΩΜEN”. Att. XVI, 1,1.

         “El siete de Quintilis llegué a Puteoli. Al día siguiente, yendo al encuentro de Bruto en Néside, te escribía esto. Pues bien, el día que llegué, cuando estaba cenando, Eros me entregó tu carta. ¿Es posible?”¿El siete de Julio”?¡Por Hércules que los dioses a esos... es para estar enojado todo el día.¿Hay algo más vergonzoso para Bruto que “Nonas de Julio”?No he visto nada así, pues, vuelvo a mi “larguémonos”.


         ITA UT HERI TIBI NARRAVI  VEL FORTASSE HODIE (QUINTUS ENIM ALTERO DIE SE AIEBAT) IN NESIDA VIII ID. IBI BRUTUS QUAM ILLE DOLUIT DE “NONIS IULIIS”. MIRIFICE EST CONTURBATUS. ITAQUE SESE SCRIPTURUM AIEBAT UT VENATIONEM EAM QUAM POSTRIDIE LUDOS APOLLINARIS FUTURA EST PROSCRIBERENT IN IDUS QUINTILIS.
                                               Att. XVI. 4


Como te conté, ayer o quizás hoy (pues Quinto dice al otro día)a Néside el ocho. Allí, Bruto ¡Cómo le dolió lo de “Nonas de Julio”! Está enormemente afectado. Así, pues, dice que va a escribir para que el “espectáculo de la caza” que se iba a celebrar al día siguiente de los Juegos apolinares se anuncien por de medio de carteles para los Idus Quintilis (actual 15 julio).
Leamos lo que nos dicen al respecto las fuentes: Suetonio menciona entre los honores conferidos a César -”que rebasan la condición humana”- el de dar su nombre a un mes del año;y, hablando del reajuste del calendario llevado a cabo por Augusto, nos comunica que éste dio su nombre al mes sextilis porque obtuvo su primer consulado y su más brillante victoria en este mes (76). Plutarco nos da, sin más, la noticia de estos cambios.
         Nos proporciona, por ejemplo, más datos Censorino al señalar que, en el segundo año juliano, el nombre de quintilis se cambió por el de Iulius, siendo el quinto consulado de Cayo César y el primero de Marco Antonio (Lex Antonia de mense Quintili, del 44 a.C.); y el de sextilis, por augustus mediante un senadoconsulto en el consulado de Marcio Censorino y Cayo Asinio Galo, en el año XX de la era de Augusto(77). E igualmente Macrobio, que abunda en detalles, al especificar que fue el hijo de Marco Antonio el que presentó la ley para que quintilis se denominara Iulius, por ser el mes en que nació Julio César, concretamente el día doce. Respecto al mes de agosto nos ha conservado el texto del senadoconsulto que es como sigue:
CUM IMPERATOR C AESAR AUGUSTUS MENSE SEXTILI ET PRIMUM CONSULATUM INIERIT ET TRIUMPHOS TRES IN URBEM INTULERIT ET EX IANICULO LEGIONES DEDUCTAE SECUTAEQUE SINT EIUS AUSPICIA AC FIDEM SED ET AEGYPTUS HOC MENSE IN POTESTATEM POPULI ROMANI REDACTA SIT FINISQUE HOC MENSE BELLIS CIVILIBUS IMPOSITUS SIT ATQUE OB HAS CAUSAS HIC MENSIS HUIC IMPERIO FELICISSIMUS SIT AC FUERIT PLACERE SENATUI UT HIC MENSIS AUGUSTUS APPELLETUR (78).

Celebróse un plebiscito con la misma finalidad a instancias de Sexto Pacuvio, tribuno de la plebe. Fueron varios los emperadores que cambiaron la denominación de algunos meses, pero la misma duró el tiempo de su mandato. Vayamos a Suetonio:
De vita duodecim Caesarum
Tib.,26 “ Se opuso a que los meses de septiembre y octubre se llamaran Tiberio y Livio”. (Livio en honor a Livia).
Calig.,15: “por otra parte acordó que, en memoria de su padre, el mes de septiembre llevara el nombre de Germánico”.
Nero, 55: “Sentía un afán desmedido de perpetuar su nombre... por este motivo llamó neroniano al mes de abril”.
Domitianus, 13: “Tras adoptar el sobrenombre de Germánico, cambió de nombre a los meses de septiembre y octubre por los suyos “Germánico y Domiciano”, porque en el primero se había hecho cargo del poder; en el segundo, había nacido. GERMANICI COGNOMINE ASSUMPTO, SEPTEMBREM MENSEM ET OCTOBREM EX APPELATIONIBUS SUIS GERMANICUM DOMITIANUM QUE TRANSNOMINAVIT, QUOD ALTERO SUSCEPISSET IMPERIUM, ALTERO NATUS ESSET.

         Por su parte, Tácito en Annalium Liber XVI, 12 nos da una información más detallada respecto a Nerón: “ A los meses que seguían a abril, llamado también “neroniano”, les cambió el nombre: mayo, por el de Claudio; junio, por el de “Germánico”. Recordemos que el nombre de este emperador tras la adopción era: Nero Claudius Drusus Germanicus Caesar).

         En Macrobio, De saturnalibus I, 12, parece que Germánico y Domiciano no corresponden a la misma persona: “El mes de septiembre al que Domiciano había dado el nombre de Germánico, mientras que dio el suyo propio a octubre, mantuvo su primitiva denominación”. MENSIS SEPTEMBER PRINCIPALEM SUI RETINET APPELLATIONEM: QUEM GERMANICI APPELLATIONE OCTOBREM VERO SUO NOMINE DOMITIANUS INVASERAT.
         Julio Capitolino, Antoninus Pius, X “El senado promulgó un decreto en virtud del cual los meses de septiembre y octubre se llamaran Antoniano y Faustiniano, pero Antonino lo rechazó”.

         Elius Lampride, Cómodo Antonino, nos dice que este emperador cambió los nombres de: agosto, por Cómodo;septiembre, por el de Hércules; octubre por el de Invicto; noviembre, por el de Exuperatorio; diciembre, por el de Amazonio.

         Vopisco, Tacitus XIII: “Este mismo (Tácito) ordenó que septiembre se llamara Tácito”.

FEBRUARIUS

Februarius

         Varrón piensa que, aunque algunos creen que se llama así por los dioses infernales, procede más bien de “dies Februatus” porque entonces el pueblo es purificado en el días expiatorio en el que los lupercos, desnudos, recorren la antigua ciudad del Palatino rodeado por la muchedumbre del pueblo (61).

         Ovidio habla tanto de la ceremonia expiatoria como de instrumentos litúrgicos empleados en los sacrificios. Todos ellos reciben el nombre de “Februa”: entre nuestros antepasados la palabra februa significaba ceremonia expiatoria; la ¿lana? Que los pontífices reciben del rey de los sacrificios y del flamen; la harían tostada con sal; la rama cortada de un “árbol puro” que ciñe las sienes de los sacerdotes; incluso a la esposa del Flamen Dialis que pedía “februa” se le dio, según atestigua el poeta con su presencia, una rama de pino. (Fastos, II, 21 y ss.)
         Februa romani dixere piamina patres nunc quoque dant verbo plurima signa fidem pontifex a rege petunt et flamine lanas quis veteri lingua februa nomen erat quaque capit lictor domibus purgamina certis torrida cum mica farra vocantur idem;nomen  idem ramo qui  caesus aba arbore pura casta sacerdotum tempora fronde tegit ipse ego flaminicam poscentem februa vidi februa poscenti pinea virga data erat.
         Februa llamaron los antepasados romanos a las ceremonias expiatorias. Actualmente también muchísimas pruebas atestiguan el significado de esta palabra. Los pontífices piden al Rex y al flamen las lanas cuyo nombre en la lengua antigua era Februa. Cuantas ceremonias purificatorias realiza el lictor para casas específicas, el trigo tostado con granos de sal, se llama igual (februa). Idéntico nombre tiene la rama que cortada de un árbol puro cubre con sus hojas las castas sienes  de los sacerdotes. Yo mismo en persona he visto a “la Flamínica “(esposa del flamen Dialis) pedir los “februa”;
al pedir los “februa”se le dio una rama de pino.

         Por último explica que el nombre del mes de febrero es, o por las ceremonias de purificación y expiación, o por las fúnebres; “Por éstas (februa)se llama así el mes porque los lupercos rocían de agua lustral todos los lugares con sus tiras de piel y a esto lo consideran como una expiación, o porque, aplacadas las almas de los muertos, hay una época purificadora (62).

         Censorino coincide con Ovidio en cuanto a expiación y purificación: “Febrero proviene de “februum” y februum es todo lo que sirve para expiar y purificar, Op. Cit. XXII.

         Y San Agustín: “Las Terminalia se celebran en el mes de febrero, que tiene una fiesta solemne expiatoria llamada Februum de donde toma nombre el mes de febrero (63).

         Para Plutarco, febrero viene a ser como expiatorio.
“¿Por qué los  lupercos  sacrifican un perro? Los lupercos son los que corren desnudos en los “Lupercalia” con un taparrabos y van golpeando con una correa a los que encuentran a su paso, ¿Acaso porque estos hechos son un rito de purificación de la ciudad? Llaman, en efecto, a este mes “febrero” y, ciertamente, al día este “februata” y a la acción de pegar con una especie de correa de cuero la llaman FEBRARIN, palabra que significa “purificar”.
                                                        Plutarco, Cuestiones romanas, 68
         Macrobio: “El segundo mes lo dedicó Numa a Februo que es considerado dios de las purificaciones. La ciudad tenía que ser necesariamente purificada durante este mes en el que se instituyeron los sacrificios en honor de los dioses Manes. Donde vemos que la purificación está relacionada con los sacrificios a los Manes (64).

         Al leer al santo de Sevilla, da la impresión de que hubiera existido una falsa etimologías de este mes cuando afirma: “Febrero es así denominado por el nombre de Februus –Plutón- a quien se le ofrecían sacrificios en este mes. Y es que los romanos dedicaron ... febrero a los dioses Manes. Quiere ello decir que februarios deriva de Februus, -Plutón- y no de “fiebre”, es decir de “enfermedad”.
         Februarius nuncupatur a Februo, id est Plutone, cui eo mense sacrificabatur. Nam Ianuarium diis superis; Februarium diis Manibus Romani consecraverunt. Ergo Februarius a Februo, id est aegritudine nominatus.
                                      Isidoro V, 33, 4

         Averigüemos, ahora, qué lugar ocuparon en la serie de los meses.

         Varrón, al hablar de las fiestas de las Terminalia, sitúa a febrero como el último mes del año; pero no menciona el mes de enero. ¿Se pone éste en el primero o en el undécimo lugar? (66)
        
         Ovidio cita el mes de enero, abriendo el año; a febrero, cerrándolo: “Sin embargo, para que no te equivoques el desconocer el orden de los meses en la antigüedad te diré que el primero es, ahora, lo mismo que antes, el mes de Jano; el que sigue  a Jano fue el último del año (calendario) antiguo. Tú, también, Término, eras el final de la ceremonias sagradas. El primer mes era el de Jano porque la puerta es lo primero; el que está consagrado a los manes de las profundidades es el último. Más tarde este largo intervalo que los separaba fue suprimido, según parece, por los decenviros” (67).

         Plutarco opina que Numa encabezó el año con el mes de enero, en vez de marzo, para resaltar más la parte administrativa o civil que la militar.

         De los dos nuevos meses, nos dice Macrobio, llamó al primero Ianuarius y quiso que fuese el primer mes del año. El segundo lo dedicó al dios Februo (68).

         Cuando el citado autor nos dice que Numa dedicó el segundo mes a Februo, ¿puede interpretarse que igualmente era ese el lugar que ocupaba en el orden definitivo? Porque más adelante afirma que todas las intercalaciones son atribuidas al mes de febrero ya que era el último mes del año (69).

         Cicerón, De legibus, II,21: “Nuestros antepasados quisieron ofrecer sacrificios a los muertos durante el mes de febrero que es el último del año, aunque Décimo Bruto solía hacerlo en diciembre, según Sisena. Pero, creo, como los antepasados, que febrero era el último mes del año y , así , iba detrás de diciembre”.
         Venio nunc ad Manium iura quae maiores nostri et sapientissime instituerunt et religiosissime coluerunt. Februario autem mense qui tunc extremus anni mensis erat mortuis parentari voluerunt: quo tamen D.(Decio)  Brutus, ut scriptum a Sisenna est, decembri facere solebat...Brutum autem maiorum institutum temere neglexisse non fit mihi verisimile, sed mensem, credo, extremum anni, ut veteres, Februarium, sic hic decembrem sequebatur.
                                                                           Cic. De legibus, 11, 21
¿Cuándo empezó enero a ser el primer mes del año?

         En las Periochae, aparece el siguiente dato: “Los cónsules en el año 598 de la fundación de roma comenzaron a tomar posesión de las magistraturas (en las calendas de enero)".
         De acuerdo con esa cita, se puede decir que enero comenzó a encabezar el año en el 598 de la fundación de Roma (70).

         En los manuales suele aparecer como fecha equivalente el 153 a.C.  Pero debería ser el 155 o 156 a.C según se acepte el año de la fundación de Roma el 753 o 754 a. C


IANUARIUS

Continuemos ahora con las etimologías de los dos meses que se le añadieron posteriormente: Ianuarius y Februarius.
Ianuarius

         Veamos las distintas etimologías que nos dan algunos autores: Varrón, De Lingua latina, VI, 34:  “De los que se han añadido a éstos, el primero se ha llamado “Ianuarius” por el primero de los dioses (56).

         Ovidio, Fastos, I, 43 – 44: “Pero Numa ni olvidó a Jano ni a las almas de los antepasados, y a los meses antiguos añadió dos más (57).

         Plutarco, en Vidas paralelas (Numa): “... Januario de Jano ... “

         Censorino y Macrobio afirman lo mismo.

         San Isidoro, Etimologías, V, 33,3: “El  mes de enero (u) recibe su nombre del dios Jano... o tal vez porque este mes esel umbral y la puerta (ianua) del año (58).

         Tertuliano, De idolatria, c. 15: “Cardea (diosa de las puertas) recibe el nombre de “cardo”, Limentino (dios de los umbrales) de “limes” y el propio Jano de “ianua” (59).

         San Agustín, De civitate Dei, VII, nos dice que, como a Jano se le atribuye el principio de las cosas, a Jano se le ha consagrado el mes de enero.


         Ovidio: “El primero es el mes de Jano porque la puerta (ianua) es lo primero (60).